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ENVIDIA en el Ministerio Por: Doug Fields

29.10.2013 19:50

 

 

Dios ha puesto un mensaje en mi corazón. El está haciendo algo en mí, porque por años la envidia en el ministerio ha capturado mi atención y ha estado a punto de arruinarme. Ahora que he pasado tiempo enfrentándola, me es fácil verla en otros.

 

Veo cómo otros hablan de los ministerios de los demás y cómo los critican. ¿Por qué es que nunca hablamos sobre el vacío de nuestra alma, que causa esa envidia? En realidad, lo entiendo.Porque cuando admites que tienes envidia, es como si gritaras:“soy inmaduro espiritualmente”. Por esto, la envidia permanece oculta.

 

Es fácil que la envidia entre a nuestras vidas, siempre encontraremos gente que es mejor que nosotros en algo. Pero la cuestión es: ¿Cómo mantener la envidia lejos de nosotros?¿Cómo manejar la envidia, para que no nos sintamos descontentos en nuestros ministerios? Cuando tenemos envidia, hacemos que la otra persona se convierta en un “rival emocional”, separándote así de la persona; ya no te relacionas con él o ella, ya no aprendes de ellos.

 

Hoy en día, desafortunadamente, tener “rivales emocionales” se ha convertido en algo aceptable dentro de la iglesia. Mientras más grande es su ministerio, más es criticado.Disfrazamos nuestra envidia con frases como: “no me cae bien,no me gusta lo que enseña, no me gusta su ministerio”. Pero,¿cómo se sentirían  si conocieran la envidia que hay dentro de nosotros?

 

Mientras más hacemos públicas las cosas con las que no estamos de acuerdo, más se pierde el verdadero mensaje.Dejamos de exaltar a Jesús.No estamos solos; la palabra de Dios está llena de ejemplos. Hay uno en especial en Génesis 37:3-11; vemos que el hijo favorito de Jacob, es José, y cómo sus hermanos lo envidian y lo odian por eso. A partir del versículo 23, vemos como la envidia entra en acción. La envidia no comete homicidio, pero sí destruye;los hermanos de José no lo mataron, pero lo removieron de suposición, y lo vendieron como esclavo. Otra señal de envidia es:“si yo no lo puedo tener, mi rival tampoco.”La envidia nunca gana. Podrán quitar al rival del camino, pero no consiguen lo esperado. La envidia está conectada con el mal según Romanos 1, y como Dios odia el MAL, Él no puede bendecir a quien tenga envidia.

 

Este es mi reto para ti:Levanta el espejo hacia tu corazón. ¿Qué vacio hay en él? No se trata de la otra persona, se trata de ti. La envidia nunca gana, y si la envidia ha echado raíces en tu vida, quítala antes de que te destruya a ti o a tu propósito.¿Cómo la enfrentas ?Lo primero es admitirla, con las personas que te rodean.Lo segundo es, pedirle perdón a Dios de TODO corazón. Porque cuando tenemos envidia, le estamos diciendo a Dios: “… no me diste lo suficiente… o no me creaste bien… o tus provisiones no son suficientes”. La mentira que alimenta a la envidia es que“Dios te debe algo.

 

Ya no te enfoques en la túnica que tiene tu hermano, enfócate en la túnica que Dios te ha prometido la  que Dios te dió, no por lo que hagas, sino por quien tú eres. No pases el tiempo viendo las túnicas de los demás, porque Dios un día te vistió con una y te dirá: “bien hecho Buen  siervo fiel y Diligente”.

Ya no te enfoques en la túnica que tiene tu hermano, enfócate en la túnica que Dios te ha prometido la  que Dios te dió

Ya no te enfoques en la túnica que tiene tu hermano, enfócate en la túnica que Dios te ha prometido la que Dios te dió